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¿Cómo tomamos decisiones?

¿Cómo tomamos decisiones?

agosto 16, 2020

¡Somos esclavos de nuestro cerebro!. Nos debemos a él. El conocimiento de nuestro cerebro nos ayudará a mejorar su control y a saber remodelarlo a través del propio entrenamiento.

 

Nuestro cerebro es un procesador excelente, hiperoptimizado. ¡Pensemos que consume menos que una bombilla de luz ! e imaginar todo el potencial que tiene con tan pocos watios.

 

El cerebro consume menos vatios que una bombilla.

 

Recomendamos la lectura de   https://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-asombrosa-eficiencia-energetica-del-cerebro donde nos cuenta la bonita historia entre Kaspárov (jugador de ajedrez)  y Deep Blue ( una supercomputadora desarrollada por IBM), en la famosa partida del hombre contra la máquina. ¿Quieres saber quién ganó?.

«El gasto total de energía del cerebro de una persona a lo largo de una vida de unos ochenta años no supondría más de 1.200 euros (Dick Swaab)»

 

¿estamos formados?

 

La formación académica que recibimos acerca del cerebro y por consiguiente del funcionamiento de nuestro sistema nervioso es bastante deficiente. Tenemos muy claro por nuestra formación y también por los avances científicos en estas áreas, cuales son los deportes que se corre más, a qué velocidades, cuales realizan mayores acciones técnicas (pases, lanzamientos, zonas de lanzamiento, donde se recuperan o se pierden más balones…), cual es el consumo energético… y un largo repertorio de valores condicionales cuantitativos, cuyos profesionales en las ciencias de la actividad física y el deporte están altamente especializados.

 

Pero, ¿sabemos como modelar nuestro cerebro?, ¿cómo funciona?, ¿cómo se adaptada a las distintas tareas?, ¿sabemos cómo se toman las decisiones o en qué tareas o deportes se toman más decisiones y de qué manera? La respuesta a todo esto es, rotundamente no.

 

Conocemos de las mejoras del sistema nervioso por los comportamientos que observamos, pero no conocemos el grado de mejora del sistema nervioso. No sabemos si se han creado ciertas estructuras neuronales que perseguíamos durante el entrenamiento. Cabe recordar a nuestros lectores, que cuando entrenamos, entrenamos nuestro cerebro. Todo lo que hacemos va dirigido a él, a su mejora y optimización, porque es el cerebro el único responsable de que nuestro sistema muscular y esquelético se adapte, que nuestro corazón bombee con más fuerza durante el esfuerzo o que bombee menos por adaptación al esfuerzo. El cerebro es el encargado de mejorar el sistema nervioso para que nuestra percepción e identificación de las señales del juego sean captadas, y no solo captadas, sino que se atiendan a aquellos estímulos que realmente son importantes. Un factor clave y diferenciador, este último, de los deportistas expertos y noveles.

 

«Los expertos captan la información más importante para tomar la decisión de entre todas las señales presentes».

 

Este hecho hace que se reduzca el tiempo de la toma de decisión ya que la selección de los estímulos importantes ayudará al deportista a acotar el tiempo de la toma de decisión. Es por ello que el entrenador debe ayudar y acompañar al deportista en el aprendizaje de estos estímulos que van a ser importantes para su toma de decisión y que irán ligados con el modelo de juego.

Por ejemplo, si el defensa central recibe los saques de portería en corto, y el entrenador quiere que se juegue tras saque conectando con el central por dentro, y luego con el mediocentro 6 o 8, los estímulos a atender y a visualizar son los que suceden por dentro y en cercanía al poseedor del balón. El central, no buscará percibir los estímulos alejados del delantero (por norma general), porque no forma parte como norma o principio de juego del equipo. Por lo tanto, acotamos los estímulos y luego mediante las tareas (nuestro canal de comunicación con el jugador y el realmente importante) estimulamos esa percepción y su relación con la toma de decisiones.

Central atiende a los estímulos de dentro. Los estímulos del delantero no forman parte de la prioridad perceptiva.

¿Cómo decidimos?

 

El pasado julio del 2020, lance en mi twitter, una pregunta con algo de trampa para poder reflexionar sobre la misma. En ella pregunte a todos los seguidores, ¿dónde hay mayor número de toma de decisiones? (fútbol o baloncesto), y ¿por qué?.

 

Si observamos la imagen del tweet y tras 709 votos, los resultados nos indican que el 46,7% de los encuestados pensó que es el fútbol donde mayor número de toma de decisiones se realizan, mientras que el 53,3% pensó que era el baloncesto. ¡Ganó el baloncesto! Pero, ¿realmente esto es así?

 

La segunda parte de la pregunta, nos dejo comentarios muy interesantes, indicando los motivos a los que nos lleva a pensar que un deporte u otro tiene un mayor número de toma de decisiones.

 

La encuesta también se llevó a cabo a través de mi Instagram  y la palabra que más se repitió entre los encuestados, ¿sabes cuál fue?. Pues fue la palabra ‘creo’.

 

Uno de nuestros motivos por los que tomamos una decisión u otra es la creencia de la persona. La creencia es un precursor de cómo y porqué tomamos una decisión. En función de lo que pensemos creer actuamos de una manera u otra. Una de mis frases favoritas que siempre cito durante mis charlas es la siguiente: ‘Cuando entrenamos, luchamos constantemente contra las creencias de nuestros jugadores’. Intentamos cambiarlas con nuestro entrenamiento, para que nuestros conceptos se antepongan al de sus creencias.

Un jugador puede creer que lo mejor cuando está en cierta posición es driblar, en cambio por posición lo mejor es pasar. El entrenador deberá luchar por hacer creer al jugador que lo mejor es pasar más que driblar, porque driblar tiene una penalización en la forma de jugar del equipo. Al fin y al cabo, los jugadores deben creen en nuestra manera de entrenar, sino estamos perdidos.

 

El coste de tomar decisiones

 

Tengamos en cuenta que hablaremos de decisión cuando existen al menos dos alternativas que considerar y simulamos estas opciones y las comparamos mentalmente, para tomar una decisión en base a sus consecuencias. Algo que no sucederá cuando las acciones son automatizadas.

 

«El 99% de nuestras acciones diarias corresponden a hábitos, el 1% a decisiones».

 

Es tan importante ese 1% porque se producen en situaciones novedosas y porque si se repiten se convierten en hábitos.

 

Para tomar decisiones lo primero que hace el cerebro es recabar cuanta mayor información sea posible. Sino es capaz de recabar información, la decisión se convierte en azarosa (no tiene sentido emplear tiempo para este tipo de decisiones faltas de información).

La información puede proveer de distintas fuentes como por ejemplo de nuestra memoria, el contexto que estemos viviendo, de los compañeros o rivales… Con frecuencia cometemos errores en las decisiones porque no hemos extraído toda la información que verdaderamente es relevante.

 

«La toma de decisión tiene un coste».

 

El coste de tomar una decisión es el tiempo. El precio de tomar una decisión irá en relación al tiempo necesario para tomar dicha decisión. Por eso los jugadores más expertos  y que toman decisiones en un espacio breve de tiempo son los que menos pagan ( en tiempo) , mientras que los noveles, sus costes son elevados (pagan con tiempo elevado la toma de decisiones). Cuanto mayor es la exigencia o categoría en la que participa el jugador, mayor rentabilidad cognitiva debe de conseguir. Es por eso, que en ocasiones, los jugadores menos expertos se les aconseja en sus debuts, jugar fácil. ¿Por qué? Porque realmente pagan menos (en términos de tiempo) por tomar sus decisiones. Sus decisiones son tomadas sobre una información que ya poseen, no necesitan acumular más información, porque jugar fácil significa hacer lecturas perceptivas fáciles. Atender a pocos estímulos y que verdaderamente sean importantes.

 

¿os imagináis comenzar a practicar un deporte nuevo, sin bagaje? ,¿qué haríamos para poder ser competentes?. Jugar lo más fácil que podamos, hasta que vayamos acumulando información con nuestra experiencia y consigamos realizar más acciones o mejor dicho interacciones. Algo parecido pasa con los jugadores jóvenes que entrenan con el primer equipo.

 

El balance rapidez-precisión habla de tomar una decisión rápidamente, pero el coste que pagamos por ello es tomar una decisión de peor calidad, ya que la información que disponemos es menor. Con esto no queremos decir que tomar una decisión rápidamente signifique cometer un error, sino que la probabilidad de errar es mayor (jugador en nueva categoría donde tiene menos tiempo para pensar, sus probabilidades de errar son mayores, puesto que no consigue toda la información necesaria para tomar una decisión más acertada y ajustada al contexto).

 

«El tiempo es oro».

 

Constatar que se ha producido un error al conocer las consecuencias  de la decisión será verdaderamente importante  para poder corregir nuestras decisiones futuras.

 

Siempre se toman dos decisiones dentro de una misma decisión, por un lado parar de acumular y evaluar la información ,y por otro lado elegir entre las posibles opciones. Solo debe ocurrir este hecho cuando el deportista haya alcanzado el nivel suficiente de confianza como para estar seguro que posee la información necesaria para tomar la decisión. Es el momento en el que el jugador tiene la sensación que la opción escogida es la mejor.

 

«La sensación de confianza es inseparable de cualquier decisión».

Volviendo al principio, el tweet nos sirve para poder explicar como decidimos. ¿Por qué elegimos una opción u otra?, pues bien, antes de elegir la opción, lo que hemos hecho es acumular información (gran parte de ella reside en nuestra memoria fruto de nuestra experiencia), evaluar cada alternativa a partir de dicha información y finalmente elegir una (fútbol o baloncesto).

 

 

«Acumulación, evaluación y decisión».

 

¿Qué nos ha llevado a pensar que el baloncesto puede ser el deporte que más decisiones se tomen? Posiblemente el espacio y la frecuencia de acciones por unidad de espacio/tiempo.

 

Pero, si utilizáramos el mismo espacio que el baloncesto (28m x 15m) para el juego del fútbol, ¿cuál sería la opinión?, ¿El fútbol? El simple hecho de jugar con otra extremidad (los pies) va a favorecer el crecimiento de la toma de decisiones. Esto se debe a que los pies no son tan precisos, cuando un jugador de baloncesto pasa el balón, el receptor consigue atrapar el balón y poder tener la acción prevista a ejecutar controlada porque el balón también lo está (agarrado con las manos), pero en el fútbol la situación es muy cambiante, puede que un mal control del receptor lo cambie todo, lo que estaba previsto ejecutar cambia en fracciones de segundo, porque un error técnico así lo ha provocado.

 

La posibilidad de poder realizar lo que se ha pensado es mucho mayor que el fútbol,puesto que el balón está controlado.

 

 

La presente acción sería la más pareja a la del baloncesto y en la que mayor control del balón pueda tener el futbolista. Pero, ¿realmente suele suceder en el fútbol?.

 

Si has pensado que por el contrario que es el fútbol, posiblemente, pueda decantarse la opción de que son más jugadores y por lo tanto número de jugadores x tiempo = mayor número de decisiones.  Durante el juego el jugador no deja de tomar decisiones,  cuanto más cerca está el balón del jugador mayor toma de decisiones se registran, porque la situación es más novedosa (recordar el 1%) y estresante.

 

Pero también hay ciertos aspectos contextuales que pueden influir, ¿poseen todas las posiciones de los jugadores la misma frecuencia de toma de decisiones? Lo que está claro que un portero no toma tantas decisiones por unidad de tiempo como un medio centro. O un base y un pivot. La posición es otro factor a tener en cuenta.

 

El cambio de entrenador es otro de los factores que afecta a la toma de decisiones, un cambio de entrenador supone nuevos hábitos y para que se instauren dichos hábitos necesitamos repetir las tomas de decisiones para poder convertirlas en hábitos. Son nuevas percepciones, nuevas lecturas que antes no entendíamos porque nuestro modelo de juego no lo requería, necesitamos conseguir más información para ser más competentes con la nueva manera de jugar.

 

«Nunca encontrarás la solución si miras en el lugar equivocado».

 

Se habla en muchas ocasiones que el baloncesto es un deporte muy automatizado por las jugadas, sabemos que una determinada jugada nos proporciona un cierto espacio y una interacción que a priori es prevista, por lo tanto, ¿Qué pasaría con la toma de decisiones?, es algo que en el fútbol no sucede, a no ser que sea las acciones a balón parado (ABP). Cuanto más automatizado esta una acción menos toma de decisiones hay. Pensemos con un trabajo en cadena de una fábrica. Cuando se automatiza el montaje del producto, ya no hace falta que sus trabajadores piensen. Posiblemente el primer dia de trabajo sea el día con mayor repercusión cognitiva.

 

En el fútbol si realizamos un SSG (Small Side Game) con espacio más grande o más reducido, lo tenemos claro donde se producen más tomas de decisiones, ¿no es así? Pero nos confunde si el juego es jugado con las manos, necesitamos más información, que hoy en día no disponemos.  La tecnología no esta suficientemente  avanzada para registrar las tomas de decisiones.

 

Es muy complicado aventurar una solución, pero si se donde esta el nuevo camino en el entrenamiento, hacia la comprensión del funcionamiento de nuestro cerebro.

 

 

«Lo que nos impide avanzar en la vida no es lo que desconocemos sino aquello que creemos y es falso».
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